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Patricia Damiano - El agua
Dentro de mí, herido. Ella dijo la primera palabra y fue partera e incinerante, las cenizas que espero. Vuelve al recuerdo con ojos ulcerados: vuelve. Cada vez.
Ay de mí, se apiada Segismundo. Oh, pérfido, serás clausura. Los cerrojos temblarán en tu lengua. Cadenas de oro en el tobillo y una túnica como mortaja. Levanta el duelo, pronuncia el árbol que adivinamos y la rosa en el agua. El agua.
El agua
El agua sólo la mano sólo la pérdida sólo el lienzo. El cuarto a oscuras, la sílaba de una sinfonía perfecta. Escondíamos la daga como una clave siniestra y entonces el agua otra vez.
El guijarro.
Abre la mano, un guijarro he dejado por la noche y uno por el precipicio. La mano se abre a esos dones y amanece. Regrésame la vía láctea antes de que todo sea resurrección migaja.
El río o Parménides, decías aquella madrugada, y no, no hubo error.
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